La línea de batalla es clara: la educación. Para alcanzar la paridad entre hombres y mujeres se tiene que empezar desde abajo, desde que los niños son niños y se les puede educar en su capacidad para ser líderes trabajando en igualdad. Eso tardará, es un proceso, y mientras tanto urgen medidas de apoyo institucional aunque, lo más importante, es que la mujer consiga romper el “techo de cemento” que le hace creer que no puede llegar a puestos más altos. Y sí, esto también pasa en el terreno financiero.
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