Era el único factor que los expertos consideraban “amenaza” y, por el momento, parece que el petróleo se mantendrá en niveles estables. Al menos así lo han firmado países como Reino Unido, Estados Unidos o Arabia Saudí. ¿El motivo? Contener las implicaciones que podría tener sobre la inflación y, en definitiva, sobre el crecimiento mundial. Sin embargo, la cotización de la materia prima no parece atender a razones y las expectativas apuntan a niveles más altos. Una evolución que podría obligar a los principales bancos centrales a subir tipos de interés antes de lo previsto, si la tendencia continúa, y que permitirá aprovechar su rentabilidad en las carteras.
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